miércoles, 7 de junio de 2006

Las amistades peligrosas

“Cada persona es como un mosaico de sentimientos y formas de enfocar los problemas, y las parejas más felices son las que, conociendo la forma de ser del cónyuge, pone todos los medios a su alcance para evitar los obstáculos que puedan dañar la convivencia. Sólo así conseguirán amarse por lo que tienen en común. En pocas palabras: la felicidad matrimonial únicamente es posible cuando hay verdadero amor entre los esposos.”
Leo esto en un artículo y a continuación leo: “Enrique Ortiz, promotor del plan de Rabasa, cenó con el concejal socialista Ángel Franco 48 horas antes de que se celebrara el pleno de Rabasa.”
De momento se me quedo una cara un poco de sorpresa, pero al instante vi una luz. Uní las dos ideas y lo tuve claro. ¿Será por eso que tiene un sitio de honor en el palco del Hércules?, ¿Será por eso que hay tantos militantes que trabajan en las empresas de Ortiz?, ¿puede ser por eso por lo que a Franco le pareciera tan buena idea el plan Rabassa?

Es que así tendría todo más lógica. Es que cuando hay amistad sincera además de matrimonio es cuando las parejas funcionan de maravilla. Pero lo que no se puede hacer nunca por una amistad es enfrentarse a la familia.
La familia representa unos ideales, unos modos, una unión. Por eso cuando un miembro de la familia elige unas amistades tan peligrosas la familia debe, además de pedirle que se vaya de casa, no dejarle participar en la toma de decisiones, porque su amistad esta por encima del cariño a su familia.
Es como si De Barros después de un pleno como el de ayer acompañara a Sonia de compras por el centro comercial. La gente no lo entendería. Los militantes no lo entenderían y al final sus propios compañeros de banco no lo entenderían.
Creo que esto se llama coherencia, lealtad, libertad y responsabilidad. Seguro que todos tenemos relojes mejores que ponernos ¿no?

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