viernes, 7 de julio de 2006

La nueva asignatura.

Ya está la iglesia emitiendo juicios contra el estado y sus competencias. Otra vez la tenemos metida donde no le llaman.
La próxima asignatura Educación para la Ciudadanía esta formándose con el apoyo de muchos colectivos y con la sensatez de poner un poco de orden en los valores de nuestros jóvenes .
Ayudará a comprender el significado de ciudadano, el compromiso que se debe tener como tal, las obligaciones y deberes que se tienen cuando se vive en sociedad.
Dividida en tres partes, para primaria, secundaria y bachiller. Cada libro adecuado al entendimiento que se tiene a cada edad. Formando en libertad, en igualdad, en justicia.
Por supuesto que será laica, si no, seria más de lo mismo. Esto no puede consentirlo la iglesia. La que siempre nos ha dogmatizado y guiado por el camino que ella consideraba el mejor. La que se ha metido en nuestras casas a decirnos lo que esta bien y lo que esta mal. La que nos ha obligado moralmente a formar parte de ella bajo la amenaza de ir al infierno. La mayor adoctrinadora del planeta, esta escandalizada por la asignatura.
Dice que nos va a dar ideas negativas, no será por las positivas que nos ha dado ella apoyando a los dictadores de este siglo. Que nos enseñara a que convivamos con otras razas y otras culturas. No como ella que cuando se descubrieron otros pueblos fue corriendo a adoctrinarlos para que abandonaran su cultura pagana.
Que nos va a enseñar que existen otros tipos de familia. No como ella, que desde el pulpito opina sin conocer de qué habla por sus votos.
El ministerio de educación ha hecho un estudio con otros países de la necesidad o no de implantarla. Y ha decidido que si, que nos va a ir muy bien. Y no existe la posibilidad de objeción de conciencia por suerte para todos.

Discriminacion en las aulas

Ya estamos como todos los años. No acabo de entender que ocurre en las escuelas publicas que no se dan cuenta de sus actos. El caso que quiero comentar es el trato discriminado que se le da a los niños que libremente eligen estudiar ética en vez de religión.
Desde el mes de junio tenemos los padres todos los libros del curso siguiente para poder comprarlos con tiempo, en mi caso tenemos todos menos el de ética. El año pasado los niños que estaban en ética eran sacados de su clase quedando en ella todos los que habían elegido la asignatura de religión. No tuvieron libro en todo el curso y pasaron el tiempo viendo películas, no ocurría lo mismo con los demás niños de la clase, que tenían su libro y su materia organizada.
No creo que para un colegio de enseñanza pública que se le supone aconfesional, y en su tablón de anuncios dice bien claro que no le rige ninguna línea religiosa sea tan difícil encontrar algún libro para un niño de 8/9/o 10 años que le enseñe valores, ética, o simplemente educación vial. Y por supuesto no entiendo porque han de sacar a esos niños de su clase ante la mirada de los demás solo porque son coherentes sus familias con la educación de sus hijos para que vaya relacionada a su forma de vida.
Este curso lo volveremos a intentar. Volveremos a hablar con los profesores para ver si podemos llegar a un acuerdo, pero lo que no se puede tolerar es elegir una escuela pública y que haya más cobertura para la asignatura de religión que para la de ética. Si hay libertad de elección para una u otra materia una de dos, o que saquen a los dos grupos de la clase, o que sea alternativa para uno o para otro grupo la salida, pero por ser minoría estar discriminados no me parece muy educativo.

La coherencia de Zapatero

Parece que no se tiene claro por que no asistió el presidente del gobierno a misa el pasado 8 de Julio.
Puede que tuviera razones personales, como por ejemplo, que no tenga esa costumbre, que no sea creyente o la más importante, que es el presidente de todos los españoles. Guste o no guste este país es aconfesional, y algunas personas siguen sin entender que significa esa palabra.
Que no pertenece o está adscrito a ninguna confesión religiosa. Y eso es lo que debía demostrar Zapatero. Y de paso, eso es lo que deberían demostrar las autoridades que vemos año tras año detrás del palio. Porque lo que no se puede es dar cobertura a una iglesia que critica las leyes que nos protegen, que no quiere que tengan los mismo derechos todos, que quiere impedir se nos trate a todos por igual como ciudadanos.
Si en su tiempo libre el presidente va a misa, lo debe hacer como ciudadano. No como representante del país. A ver si empezamos a vivir nuestra vida con un poco mas de coherencia. A ver si dejamos de aparentar y de asistir a actos sociales que en realidad nos comprometen con una religión que en una gran mayoría ya no practicamos ni creemos.
Aunque desde otros puntos enfrentados se sumen números como el 90% de católicos, solo hay que entrar un domingo en una de sus iglesias para comprobarlo. Nos casamos por la gran ceremonia barroca, comulgamos como si de un acto social se tratara, bautizamos a nuestros hijos por el que dirán.
En definitiva, vivimos de cara a la galería, aunque sea a costa de ser incoherentes. Como decía un contertuliano, supongo que Camps se confesaría antes de comulgar, pero es que al fin y al cabo, esta religión es tan fácil de llevar, porque peques lo que peques al confesarte estas perdonado, o sea, empatas. Así cualquiera, ¿no?

Una cosa es pecar y otra delinquir.

La iglesia como institución no puede oponerse a cualquier ley que se promulgue en un estado democrático bajo ningún concepto. Como institución religiosa puede opinar sobre que es y que no es pecado. Puede tener entre sus fieles a quien ella considere y con las características que ella permita. Pero lo que no puede es dogmatizar sobre que es y que no es legal en un marco democrático.
La iglesia entra dentro de la libertad de conciencia de un ciudadano, que es libre para elegir esta u otra religión, puede dictar normas para sus feligreses, puede amenazarles con el infierno o aconsejarles que no salgan del armario, pero la obediencia a las leyes en un estado democrático, elegido por el propio ciudadano no es una cuestión que le incumba.
Vivir en sociedad es asumir que hay cosas que no nos gustan o que no compartimos pero que han sido elegidas por mayoría y se deben cumplir. Y la iglesia o una parte de ella, la mas mediática, no cesa de traspasar ese respeto siempre que tiene ocasión olvidando que es una opinión sesgada basada en su propia conciencia.
No nos confundan señores de la iglesia católica. El ser homosexual será un pecado para ustedes pero no es un delito ante la ley. No nos hagan creer que lo divino tiene que ver con lo humano. El pecado es algo que han dictado unos señores no elegidos democráticamente sino ungidos por Dios.
Lo legal y lo ilegal sale de unas leyes dictadas democráticamente por un gobierno democrático elegido mediante el voto de los ciudadanos sea cual sea nuestra opción religiosa. Cosa que no ocurre con el pecado, porque no todos creemos en esa deidad que nos castigara al final de los días por haber tomado una u otra elección política en la vida.

El buen cristiano rico.

Un artículo que leí sobre una familia católica que se prepara para la venida del papa me pareció deprimente. Decía: somos una familia cristiana, nos casamos por la iglesia, hemos tenido amorosamente ocho hijos, lo más importante de nuestras vidas es la fe,
Cuando en tu vida descubres que lo más importante es el amor, todo lo demás cobra sentido, vamos a gastar menos de la quinta parte que gastara la Generalitat de Cataluña para recuperar la Memoria Histórica de la II República en el altar para el Papa, podéis venir todos que no iremos desnudos, ni somos gay, ni fornicamos por las calles, y así hasta cansarse.
Y yo pensé…este hombre no tiene vergüenza. Mi familia también era católica, creada en el amor y la fe, pero seguro que usted no trabaja de metalúrgico en una fabrica, ni compra la ropa de sus hijos en el mercadillo, ni se compró la nevera al tercer año de estar casado. Mis padres tuvieron tres hijos (el sueldo no daba para mas) trabajan los dos. No despreciaban a los gays ni a los republicanos ni a los negros, fueran creyentes o no.
No obligaban a nadie a que renunciara a sus creencias o a sus no creencias. Consideraban a todos por igual ante la justicia, respetaban las formas de vida y la libertad de conciencia de cada uno. Vivieron una posguerra marcada de fatalidades y de hambre por haber coincidido su casa en la zona roja de este país, que tan bien supo asolar el dictador junto con la iglesia.
Mis padres también hubieran ido a ver al Papa, pero de igual forma hubieran ido a ver La Memoria Histórica de la II Republica. Una cosa es ser católico, creyente o cristiano, y otra pertenecer al perfil que usted cuenta y ser un inculto. Y el gasto es más que excesivo porque lo pagamos todos, los que creen y los que no creemos.