lunes, 7 de agosto de 2006

La difícil transición de Cuba

Opino igual que muchos, que la salud de Fidel mejore, pero que deje de gobernar.
Es mas, que dejen de gobernar a ese país tan maravilloso todos los Castros posibles, y que favorezcan una transición política a la democracia a ese pueblo que tiene todo el derecho del mundo a vivir como el que más.
A vivir con plena libertad, a tener un estado de bienestar como se merece, a no estar dominado por el miedo a desaparecer o a la falta de recursos para una vida medio decente.
No voy a entrar en si la revolución tuvo su razón de ser o no la tuvo, pero lo que si que no tiene razón de ser es que el mayor revolucionario socialista no viva conforme predica hora tras hora en su pulpito.
Que no les falten a los afines al régimen las mismas cosas que al resto del pueblo llano. Que no dependa Fidel de una cartilla de racionamiento, donde dan cada quince días un poco de arroz, algunos huevos, la leche antes de las nueve y un cuarto de pollo para tres personas.
Que no le falte papel higiénico, jabón o un simple gel, cuando al pueblo le reparte una pastilla para una familia. Que castigue con el uso del mercado negro cuando el primero que lo usa es él. Que la vivienda en la que vive, tenga techo, cristales y ventanas para protegerse de los aguaceros diarios, mientras los de abajo tienen miedo de arreglar sus casas por si se detecta y se las quitan los afines del régimen una vez restauradas.
A que Fidel tenga sus propiedades y los cubanos no puedan disfrutar de la propiedad privada. A que predique lo bueno del comunismo mientras Los Castros de esta vida son totalmente consumistas.
Y no hay derecho a que los mínimos de los derechos humanos, como la libertad de opinión o el simple hecho de poder salir del país no pueda realizarlo el pueblo llano. Que se mejore, pero que se vaya.

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