sábado, 7 de octubre de 2006

Los cambios educativos

No es difícil entender porque hay niños a los que ya no les interesan las clases de Religión o padres que consideran que el lugar apropiado para ello no es una escuela pública.
Esta situación no tiene que ver con el Estado y si con la propia Iglesia y su política de la Edad Media. Para empezar y sin alarmismos la bajada del numero de niños que asisten a religión es en las escuelas públicas cosa muy natural.
Cada día es más común encontrar padres que son creyentes pero no practicantes. Las decepciones, los diferentes tipos de familia y la propia vida social hace que las obligaciones que impone la Iglesia sean un inconveniente para practicar esta religión tal y como dictan sus normas.
Desde los propios obispados tienen que intentar respetar la libertad que puedan tener los ciudadanos para elegir esta u otra religión, que al fin y al cabo queda en el ámbito privado y no tenemos que dar explicaciones a nadie y de una vez por todas mucho menos al Estado.
Cada vez también hay menos futuros profesores matriculados en la asignatura de Religión. La pregunta se la tiene que hacer la propia Iglesia y seguramente tienen la respuesta, si es que son sinceros en contestarse.
La vida continua, pero la Iglesia sigue donde estaba, y cada día se distancia mas del ciudadano, del mismo modo que lo hace cualquier otra forma de dogmatismo que lleve al recorte del libre albedrío. Convivimos con otras personas a las que hay que respetar y para eso hay que encontrar lugares donde no se enturbie la convivencia.
Una de ellas es la Escuela Pública y para eso hay que respetar las decisiones tanto de unos como de otros. De esto trata la asignatura Educación para la Ciudadanía. La escuela pública no es el lugar para impartir ningún tipo de religión, al menos desde hace 30 años ya no debería serlo.

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