martes, 7 de noviembre de 2006

Ni Catral ni Castalla.

El tema de la corrupción en los ayuntamientos nos debe posicionar en contra de la manipulación y la malversación de datos y de confidencialidades de planes urbanísticos y recalificaciones.
No podemos defender ni entender a los municipios que lo hacen ya sean de color rojo o de color azul.
Los partidos progresistas, por sus valores, no pueden entrar bajo ningún concepto en ese juego y no se puede apoyar a un corrupto. Debe ser denunciado y apartado del propio partido por salud mental y decencia.
La corrupción urbanística debe vigilarse y perseguirse. Ningún propósito de corrupción debe ampararse en un partido y menos en el partido socialista.
Tal y como están las cosas en nuestra comunidad y en vista de a donde nos han llevado durante todos estos años los malos urbanistas en nuestra provincia junto con los poderes de los grandes promotores sin ética alguna ambos, no se puede apoyar ni respaldar a un alcalde que por toda defensa nos dice que “no tenia autoridad moral para impedir que su cuñado fuera otro corrupto más en su municipio porque era el que más dinero tenia”. ¿Pero donde se ha visto eso? Justamente lo que siempre debemos procurar es la defensa de lo legal, de la justicia, de la honradez y repudiar venga de quien venga los valores contrarios. Ni cuñados ni hermanos. Lo que está mal, está mal y sobre todo un alcalde es el que más autoridad moral debe tener sobre todos, incluida su familia, para dar ejemplo al pueblo que le otorgó su confianza con su voto.
La izquierda nunca ha sido ni sera igual que la derecha, y por eso la diferencia entre las dos fuerzas políticas de nuestra comunidad debe hacerse notar para que el ciudadano, harto de estas injusticias que solo pagamos los de a pie, tenga claro en que lado esta la honradez. Si es que puede.

No hay comentarios: