miércoles, 7 de marzo de 2007

Medicos instruidos para sanar, no para matar

El arzobispo de Valencia está haciendo todo lo posible para que se cree cuanto antes la Facultad Católica de Medicina. Está trabajando tan rápidamente que fue aprobado el día 16 de marzo por el Consell y firmado por el presidente Camps el mismo día. Algo impensable para cualquier otra decisión para la Universidad pública.
Esto supone un acto discriminatorio tanto para el alumnado como para las mismas universidades que tenemos en la Comunidad. A partir de este momento, la carrera de Medicina no será impartida a los más preparados, sino a los que más recursos tengan, ya que costara 9.000 euros.
En ella se van a formar «médicos que sólo piensen en curar, no en matar». ¿Cómo les sentará esto a los demás? A poco que uno entienda esta frase insinúa que todos los facultativos formados hasta hoy en la Universidad pública faltan a su juramento hipocrático. Por lo visto, esta carrera se crea por la demanda social de médicos y profesionales de la salud «sólidamente preparados».
Otro dato y otra sospecha sobre los que la cursaron sin necesidad de acudir a una facultad privada. Y para más «inri», esta creación de la nueva licenciatura se inscribe dentro de la promoción del catolicismo social y con su acción evangelizadora.
O sea, que a partir de ahora cuando vayamos al médico, si nos toca uno o una formado en dicha universidad, nos hará rezar tres padresnuestros antes de cada toma de pastillas, en el caso de enfermedades de dolor extremo, no nos ofrecerá la morfina porque igual va en contra de su educación y formación religiosa y es preferible morir en el sufrimiento y nos acoja Dios en su seno.
Así pues nace de la mano de la Iglesia y de la otra Iglesia que nos gobierna, que es el gobierno de Camps, algo que no nos puede extrañar, lo privado antes que lo público.

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