sábado, 7 de abril de 2007

Empecemos a hablar bien

La igualdad entre los dos géneros, masculino y femenino debe comenzar desde el propio lenguaje. Tanto los hombres como las mujeres debemos esforzarnos en adecuarlo y en implantarlo en nuestra forma de hablar diariamente. Tenemos que evitar incluir un género dentro del otro al utilizar los artículos neutros plurales. Cuando hablamos de padres no lo hagamos en plural ya que la familia esta compuesta por padres y madres.
Cuando hablemos de hijos no lo resumamos por ahorrar tiempo en número si no despleguemos los hijos e hijas que tenemos en común. Al hablar de profesores por ejemplo incluyamos la palabra profesora. Esta aparente tontería, esta forma de “complicarnos la vida” a la que restamos importancia nos llevara a la igualdad en los géneros dejando paso al dominante masculino en nuestro vocabulario.
Abuelo y abuela, los y las profesionales, niño y niña, compañero y compañera y así sucesivamente debemos esforzarnos en incluir el género femenino en nuestras mentes y conversaciones. De ahí saldrán las nuevas costumbres, y enseñaremos a nuestros hijos e hijas que hay dos sexos en el mundo y que no se puede prescindir el uno del otro.
Tanto desde las instituciones, la escuela y cualquier punto formativo formal o informal deberíamos empezar a utilizar este tipo de lenguaje no sexista y no machista, para colocar a la mujer en pie de igualdad. Este esfuerzo no es baladí. “él” más “la” no es igual a “los” en la vida cotidiana. La ley de igualdad nos lleva a recuperar a la mujer como tal, con los mismos valores que el hombre. Esto es educar para el futuro.
La aceptación de la existencia de la mujer como igual nos llevara en un futuro a poder eliminar la violencia que hoy en día existe. Hay que defender y hacerse respetar en la igualdad.

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