lunes, 7 de mayo de 2007

A Dios pongo por testigo

Que el señor nos coja confesados con estos jueces piadosos que nos han tocado.
Ya no son capaces de aparentar recato alguno. Tanto la jueza de Denia, que según su conciencia no puede casar homosexuales, como este juez sustituto del juzgado de Violencia de la mujer, son dos ejemplos de personas con claridad de ideas y creencias.
Después de leer la noticia de la invocación divina antes de tomar una decisión (que no es mala técnica, reconozco que la mía es peor) me hizo pensar que ojala nunca me toque a mi este personaje, representante de los valores mas arcaicos y que además los aplica en sus veredictos,.
Fue fuerte leer como pedía a Dios que lo asistiera en el cumplimiento de su deber y sin embargo al día siguiente sale la noticia donde resalta que él no fue capaz de pedirle lo mismo a su Dios, para las pruebas de paternidad que demandaba una supuesta pareja con la que había tenido un hijo después de ser novios algún tiempo.
Bueno, el hijo lo había tenido ella, él no quiso acompañarla en el evento.
Me da la impresión leyendo el sumario que lo que el juez dictaba en esta ocasión, era su propia reflexión para su propia vida y para sus propios pecados. Seguro que está arrepentido por haber sido tan imprudente e impulsivo a la par que irresponsable de sus actos anteriores y a partir de ahora pasa la pensión de manutención correspondiente que él mismo seria capaz de dictar, al hijo extramatrimonial.
Pero..¿Quien soy yo para juzgarle? Ni pongo a Dios por testigo, ni aprobé nunca unas oposiciones para ser ni siquiera sustituta de nadie ni he pasado demasiada hambre. Pero lo que veo y entiendo por lo publicado hasta ahora puede que sea el camino para una cura emocional del propio magistrado.
En la violencia de genero si que hay vencedores y vencidos, así como en todas las sentencias que se dictan desde la consideración y las leyes basándose en las pruebas necesarias para ello, y que yo sepa Dios lleva tiempo sin dictar ninguna en España. Por lo menos desde que murió Franco.
Todo esto me lleva a temer si algún día tengo que asistir a algún juicio y me toca un juez así, que aplica su religión a su trabajo ¿A quien me encomiendo yo que me defino como agnóstica? Pero tranquilos, que ahora le pondrán una multa de 300 euros todo lo mas y alguna congregación piadosa y que comprende la decisión del magistrado las pagará.

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