lunes, 7 de mayo de 2007

Educar en el libre albedrío

Es que les das de comer y te muerden la mano. No tienen idea buena. Los representantes de la educación en escuelas concertadas, pagadas por el gobierno, incluso los municipales que cuidan de que se respeten las entradas y salidas de dichos colegios, se ponen en contra de la asignatura que va a instaurar el gobierno para tomar medidas y ver si lo que no ha conseguido la Iglesia por medio de sus púlpitos, lo consiguen las escuelas por medio de sus profesores de Ética o Filosofía. Pero no caen del burro.
Recorte tras recorte hasta el recorte final están día tras día maltratando la idea y confabulando como podrían modificarla para que en vez de hablar de ética y educación hable del misterio de la trinidad y de la subida de la virgen a los cielos.
Y así no van a conseguir nada, salvo que igual que recortan la asignatura se le pida al gobierno que le recorte el chorro de dinero que perciben para impartir el tipo de educación que ellos han decidido impartir y que por lo visto no llevarían a cabo si solo dependieran de la ayuda de los creyentes.
No perciben que la cosa se esta desmadrando desde hace tiempo, y que la sociedad ha cambiado, y esto también lo tienen que entender los niños y niñas de edad escolar, cada uno en su grado de entendimiento.
No se dan cuenta que vivimos en un tiempo de libertad y de globalización y esto hay que asimilarlo desde pequeño, para que en un futuro se puedan paliar actos del tipo de la violencia escolar o la violencia de genero.
Es parte de la educación de un alumno o alumna el conocer y saber en que mundo se vive y cuales son las mínimas normas de convivencia, y la escuela va ayudar a los padres con esta nueva asignatura en su labor educativa. Independientemente que luego vayan o no vayan a misa, sean o no sean creyentes porque al fin y al cabo, eso no quita para que luego se conviva en el mundo de extramuros episcopal.

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