sábado, 7 de julio de 2007

Aprendiendo de las memorias


Como diría Bea, queridos feonautas:
Acabo de llegar de un viaje que me ha remontado a otras épocas anteriores, sin rencores y sin dolor. He recorrido la parte del Ebro donde se concentraron las dos fuerzas tanto la Franquistas o las sublevadas como las Nacionales o de la Republica. Hay que estar allí para imaginarse que mal lo debieron pasar tanto unos como otros y como tan corto espacio en el tiempo se les debió hacer largísimo y con tantas penurias.
Como decía mi suegro, cuando uno esta en las trincheras olvidas la ideología y solo tienes por amigos tu fusil y tus dos o tres compañeros que sabes que en un momento dado son los que te van a auxiliar.
Yo he sido una ignorante de todo esto al igual que lo han sido y lo son tantos y tantas de mi generación que por motivos diferentes solo conocemos el tema de la guerra civil por lo que hemos estudiado, y condicionados aquellos libros por el régimen que había en este país.
Ahora, cuando todos mis antecedentes familiares ya no viven es cuando empieza en mi una curiosidad de saber y conocer que pasó y que ocurrió, sin juzgar ni prejuzgar pero conociendo todos los detalles.
Lógicamente mi forma de pensar me lleva a ser más partidaria del lado “rojo” que del sublevado. Naturalmente me congratula conocer y saber que en mi familia también había personas que participaron tanto activamente como ideológicamente en esa guerra desgraciada que tantas bajas de españoles necesitó para finalmente instaurarse una dictadura que como todas siempre es negativa para la ciudadanía.
Todas las guerras son negativas y destructivas. Pero aun lo es más el ocultamiento de la verdad, de los hechos y de las acciones para la verdadera vivencia de la democracia.
Indagar, estudiar, leer y comprender que ocurrió, que pasó y cuanto se sufrió creo que debería ser algo innato en los que no sabemos ni conocemos nada de aquel levantamiento que barrió a este país de la elección democrática que fue La Republica.

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