martes, 7 de agosto de 2007

El ahogo de las hipotecas I

Las noticias negativas sobre las subidas de intereses, cuotas y euribor nos acechan por todas partes. Los jóvenes no pueden comprar una vivienda, los jubilados tampoco, no se consigue vender como queremos la vivienda que ocupamos hace más de 20 años, (porque pusimos un precio imposible de pagar) todo esta disparatado y así no podemos seguir.
Estas y otras muchas frases son las que se comentan a diario entre los ciudadanos. Algo que parece totalmente fácil de entender pero no tan fácil de explicar ni de reflexionar. Más bien diría que hoy en día la propuesta de comprar un piso no está entre las principales necesidades de los jóvenes, por más que digan lo contrario.
Este mes de agosto por ejemplo, no se puede encontrar ni una plaza libre en un crucero, ni un viaje de una semana a Eurodisney, ni una plaza de avión a Mallorca o Ibiza. Los restaurantes llenos y las heladerías a tope y estoy esperando hace dos semanas a que me entreguen el móvil nuevo de la cola que hay y las peticiones para ese modelo.
Los coches mas comprados por la gente joven son los Seat León, BMW, Golf y Audi, ninguno baja de los 30.000€. El paro ha bajado y estamos en un momento en cuanto a trabajo que podemos decir que trabaja quien quiere.
Díganme ustedes que necesidad tiene un hijo o una hija de marcharse de su casa para independizarse, para someterse a los pagos obligatorios de una vivienda, si en su casa no le falta de nada, su coche esta en la puerta, su móvil tiene carga, y se va una semana de vacaciones todos los años donde le apetece con su pareja. Pues a ningún sitio, aunque el niño/a tenga 32 años, gane 900 euros netos y viva en casa con sus padres.
La independencia requiere una dosis de sacrificio, ayer, hoy y mañana y eso es lo que no queremos hacer.
No nos damos cuenta los padres, que actuando tan sopreprotectores estamos haciendo que nuestros hijos no se enfrenten a la realidad de la vida, a la superacion al haber vivido un trauma. Nuestros hijos no tienen necesidad de superarse en nada, puesto que acceden a todo, o casi todo.
El crecimiento de las personas , por suerte o por desgracia proviene de la frustracion, de caer bajo, y de la necesidad de tener que ascender de las alturas para conseguir lo que uno desea.
En nuestro comedor, sentados al sofa, con su coche, y sus necesidades cubiertas, ¿para que quiere un hijo cambiar de trabajo para ganar mas, si con su sueldo ya lo tiene todo?

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