domingo, 13 de abril de 2008

Camps, la fallera mayor de la Comunidad.

Me parece muy apropiado este símil de las fiestas de la Comunidad con la forma política de trabajar que tiene el Molt Honorable. Es la fallera mayor, pertenece a la falla del Palau y trabaja tal cual una comisión fallera.

Durante todo el año se encarga de hacer rifas, loterías, cenas, viajes a Madrid para recaudar fondos, para realizar un evento que tiene una duración de un día de gloria, y que le da nombre y sonoridad tanto a su reinado fallero como a la ciudad a la que pertenece su comisión.

Como reina mayor de las fiestas tiene dos damas de honor. Alperi y Fabra (no les llamo señores por coherencia con su comportamiento). Y como no podía faltar, una “cremaora major”; Rita Barberá, que se encarga de aplicar la llama donde es necesario para todo comienzo de fiesta, la mascletá.

Así hemos conseguido tener eventos grandiosos, de poca duración y que nos repercuten a los ciudadanos en nada, como: La visita del Papa; La copa de América, la Volvo Ocean, o la próxima competición de F1.

Mucho tiempo de preparación para quemarlo todo en un día. Y al día siguiente a la comunidad le queda solamente restos de lo quemado y una resaca de tres pares de narices que esta obligada a hacer frente la oposición, en este caso el PSPV. Pero de forment, ni un grá. Ni infraestructuras, ni mejoras para el ciudadano, ni para los servicios públicos, ni de transporte etc.

Para las necesidades de larga duración ni un duro ni un minuto de su tiempo. Por ejemplo para la ley de igualdad, la ley de dependencia, mejorar los tiempos en la justicia, cumplir las nuevas asignaturas de Educación. Para eso no tiene tiempo nuestra fallera mayor. Eso desluce y no va con la fiesta. Si algo sale mal la culpa la tiene la Junta Central Fallera de Madrid, que por más que aporta fondos a la comisión fallera nunca tiene suficiente por el mal uso que les da.

Por fin un Corte Inglés igualitario

La nueva decisión que toma el grandísimo El Corte Ingles en igualar el salario entre hombres y mujeres, aunque parezca ridícula es un paso muy importante sobre todo para sus trabajadoras.

Parece mentira que una empresa dirigida por dos mujeres hermanas modelo de empresarias sea una de las mayores en cuanto a discriminación por sexo y de las que menos derechos proporciona a sus empleadas.

Siendo el 62% de sus empleados mujeres, estas ocupan todo lo más un 22 % de jefaturas, podemos darnos cuenta de la discriminación que se vive laboralmente. Nada que ver con la que viven las dos empresarias. Pero es que las propias jefaturas son parte y tienen parte en esa empresa, y así es difícil defender derechos. Una empresa en la que no priman las aptitudes, si no las actitudes a la hora del ascenso y como no, la rentabilidad.

Cuando uno pasea por sus pasillos es ajeno a la política de empresa que se vive en esas cuatro paredes. El sindicato mayoritario nace de la propia empresa. Un sindicato amarillo limón. Las jefaturas pertenecen a dicho sindicato. El trabajador afiliado a otro sindicato está mal mirado. La solicitud de derechos que puedan estar reglados por ley en la mayoría de los casos son condicionados y al final el empleado desiste de disfrutarlos bajo amenaza de acoso laboral oculta en esa sonrisita que te propina el jefe del departamento.

Ni hablar del derecho a la huelga, ni de tantas cosas que una vez dejas de trabajar en ese espacio/secta compruebas que se podían disfrutar. A los trabajadores de esta empresa solo les queda esperar la difícil coherencia y diálogo del jefe de departamento. Es chocante que una de las mayores empresas con beneficios de este pais tenga tan explotados a sus trabajadores y mucho más a las mujeres de las que depende la propia empresa.

De Alacuás a Alacant

Ya era hora que alguien hablara alto y claro sobre el futuro del PSPV.
Ya esta bien de no querer pronunciarse por si al hacerlo nos equivocamos y nos quedamos fuera de la foto.

Alarte es el primero que abiertamente habla sobre lo que quiere para el PSPV. Sobre lo que hay que hacer para recuperar la confianza, en primer lugar la de los propios afiliados, y después hacer creíble el nuevo proyecto de los socialistas para la Comunidad Valenciana. Todos sirven, toda piedra hace pared. Cada una con sus aristas y sus fisuras. Lo que necesitamos es una buena argamasa que nos una a todos con un solo fin común, sacar al PP de su feudo y devolver la idea progresista a esta comunidad, que nunca fue de derechas. ¿Para eso que necesitamos? Que haya una gran participación de los militantes, que se vea, como dice Alarte, que esto no se cocina en Valencia, que también el sur y el norte existen.

Que los barones y baronesas que en un momento dado hicieron mucho por este partido dejen paso a nuevas personas, ya que está mas que demostrado que durante estos doce años que no han sabido “conectar” con la sociedad. Los mismos doce años que Jorge Alarte está ganado elecciones municipales, en las que se enfrenta al PP, al igual que el PSPV en la Generalitat. ¿Que habrá hecho este muchacho para conseguir tal heroicidad? Pues realmente nos pilla lejos Alacuás, pero si ha tenido un buen proyecto para su pueblo (30.000 habitantes), seguro que lo puede tener para el PSPV. Siempre lo he dicho, quien sabe arreglar su armario ropero, sabe coordinar y organizar cualquier otra cosa.

Así pues, a la espera de otras opiniones, otras ofrendas y otras proposiciones, hoy por hoy, el que mas claro lo tiene y mas se acerca a mi idea de lo que es un partido socialista, es Alarte. ¡Animo y al toro!