domingo, 31 de enero de 2010






Como se ha podido comprobar El Casal de San Jorge de Alcoy, vuelve a demostrar que la desigualdad sigue campando a sus anchas en nuestro día a día. Al final unos hombres deciden de nuevo lo que pueden o no pueden hacer unas mujeres. Con sus votos permiten el acceso o no a un puesto como iguales de las mujeres en las fiestas de Alcoy.

Como en tantas ocasiones la mujer, según algunos hombres, o no merece, o no esta capacitada o desluce con su presencia o vete tu a saber que otra tontería, pero la cuestión es que no puede participar en actos o en acciones solo por el hecho de haber nacido mujer.

Y en base a la tradición, en el siglo XXI una mujer es inepta para participar en unas fiestas que se reducen a formas una hilera de personas ( y fijense que digo personas y no hombres o mujeres) y desfilar delante de un publico plural al compás de una marcha, ya sea mora o cristiana.

Sin embargo y sin conocer demasiado a fondo la participación total de la mujer en esas fiestas, estoy segura que participa en lo sumergido. O sea, en vestir al hombre, en los maquillajes de fiestas, en la preparación de comidas, o sencillamente como bailarinas, acompañantes, o aplaudiendo al paso de las escuadras. En una palabra, en lo que esos hombres pueden aprovechar del servicio de una mujer ( que mas de uno pensará " que para eso está").



Yo lo veo sencillo.

La lucha de la mujer siempre ha sido igual por desgracia, y la valía de la mujer en esa fiesta debe demostrarse. Y mas vale un rojo que ciento amarillo.

Una buena demostración de que sin la mujer esa fiesta no funcionaria seria que todas las participantes ocultas en ella se pusieran en huelga. Que no colaborasen en nada.Que se fueran de vacaciones justamente en las fechas indicadas, que no tuvieran las escuadras ni los boatos bailarinas, mujeres bellas acompañándoles tipo florero, la mujer sumisa que en las fiestas esta a disposicion del señor varón que es el que se divierte porque es su derecho como hombre,e incluso que por un año, las mujeres que asisten a los festejos aplaudiendo se dieran la vuelta cuando pasa una filá de hombres en vez de aplaudirlos, tan machos ellos con su dosis de alcohol en el cuerpo, con sus puros a mitad consumir, con la prepotencia que les da el saber que "esa fiesta" es solo suya, esa machada de considerar en una votación que una mujer no pinta nada en esa fiesta si estuviera en mi mano, la iban a pagar cara.

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