jueves, 13 de mayo de 2010

Camps se aberroncha contra el rocaje vivo


Ni la compleja organización social de los grupos familiares, ni el régimen severo de jerarquías ni el claro matriarcado de su manada le va a salvar. Cuenta una leyenda masai que el feo aspecto de las hienas se debe a su insaciable voracidad. Un cuervo con gafas de sol las engañó diciéndolas que la luna se podía comer.
Se reunieron todas las hienas y se subieron unas sobre otras, formando una gran torre. Pero, antes de alcanzar su objetivo, la columna se desplomó y sus cuerpos quedaron tullidos para siempre. Desde entonces, dicen, las hienas no tienen amigos. Sus mandíbulas, capaces de triturar los huesos de un elefante, imponen respeto a los mismísimos leones.
Pero también pueden utilizarlas para agarrar suavemente por el cráneo a sus cachorros cuando los transportan, esto viene a demostrar que estos animales, considerados vulgares saqueadores y asesinos, también tienen su corazoncito. Y ahora está golpeando a gran velocidad, mientras piensa por donde puede uno afrontar la situación en la que jamás imaginaba.
Cuando la corrupción consentida por todos los ciudadanos de esta comunidad año tras año y legislatura tras legislatura ha salido a la luz, nuestro Molt Honorable se ha pasado de nuevo la dignidad por donde amargan los pepinos y nos sale con que es inocente.
El león le preguntó a la hiena: ¿estas herida? Si, y no me queda mucho de vida pero muero feliz porque he librado a la nostra comunitat durante años de los rojillos y sobre todo porque he protegido a la manada y les he dado lo mejor de lo mejor
“No vueles como un ave de corral, cuando puedes subir como las águilas”.
“Lo que hay que hacer, se hace, sin vacilar, sin miramientos, crécete ante los obstáculos Dios y audacia!”.
¿Adocenarte? ¿Tú del montón? ¡Si has nacido para caudillo!
Camino, de Escrivá de Balaguer.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Este senor-hiena ha ido lentamente cavando su propia tumba. Es penoso ver cuando alguien se empecina en aferrarse a un cargo sin darse cuenta del desgaste que eso le provoca. Ahora ya ha traspasado todos los limites de la respetabilidad. Que poca elegancia, como se nota que tiene un sastre de saldo.